Al fin estamos a menos de 40 grados de temperatura aquí en Austin. Con tan bonito clima es un desperdicio pasárnosla adentro. Rosalba sugirió que saliéramos a algún lugar donde pudiéramos comer afuera y despejarnos un poco, así que fuimos a
Dirty Martin’s sobre Guadalupe St.
Dirtys ha estado abierto desde los 1920s y en realidad tienen el ambiente para comprobarlo. El menú está lleno de platillos clásicos norte-americanos como hamburguesas, todo tipo de comida frita y cerveza a buen precio. Les voy a ser honesto; ya había venido a Dirty Martins antes, así que ya sabía exactamente a que venía a comer. Seis palabras: alitas a 25 centavos cada una.
La última vez que vine a comer a Dirtys, vine con un amigo y comimos alitas hasta reventar. Que lastima que esta vez no fuera así. El mesero me informo que la promoción de alitas término hace año y medio. ¿Fue hace tanto tiempo que no había venido? Rápidamente cambiamos el plan y ordenamos unos nacho y unas hamburguesas para los dos, una con papas con chili y queso y una con “longhorn chips” que son papas fritas estilo casero. Nos trajeron los nachos y las hamburguesas al mismo tiempo sin darnos tiempo de terminarnos los nachos, algo que no se hace. De perdido la comida estaba tan rica que media fría o no, como quiera estaba deliciosa.
Los nachos estaban excelentes y me encanto el chili. Tiene un sabor único como estilo chorizo que va perfecto con los nachos y las papas. Las longhorn chips estaban un poco frías pero crujientes y muy ricas. Se supone que las sirven con aderezo Ranch pero nada más nos trajeron cátsup. Igual no lo extrañamos, con pura cátsup estuvo genial.
A, el evento principal casi se me olvidaba; las hamburguesas. Son de las hamburguesas más ricas que e probado en Austin hasta ahorita. Te das cuenta de los 80 años de hacer hamburguesas con la primera mordida. La carne tiene ese suculento sabor a parrilla ya antigua y el pan tiene un sabor dulce que ata perfectamente los sabores de la carne, queso y vegetales; algo que pocos restaurantes saben hacer. Después de probar algo tan rico me hace preguntar como otros lugares se atreven a llamarles hamburguesas a sus sándwiches feos.
Veredicto: Vengan a Dirty Martin’s y pruébenlo ustedes mismos. No lo lamentaran.
Siguiente misión: Más alitas y más cerveza por favor.
Sugerencia: Lo que está haciendo el cocinero es un arte y apreciar el arte toma su tiempo. Hay que darle tiempo a la gente de terminar un platillo antes de traer el otro.